
Por el Tío Frasquito.
Me pare a mí que la voy a cagá, que me voy a meté en argún berenjená del que no sé si podré salí. Pero como me gusta er diálogo, no la disputa, con gentes que sepan haserlo, sin enfado ni insurto, voy a comensar por desir argo sobre lo que me parese a mí que es lo má conveniente pa no liá la madeja.
En lo do comentarios que salieron en mi primera reseña, er der señor Cuenca y er der señor (o señora) Anónimo hay cosas guenas y otra no tan guenas, esto es solamente mi humirde pareser, que no tie porqué ser er que se lleve el gato al agua.
Si señó, er pueblo andalú es un pueblo sabio, con la sapiensia propia de las gente que tien que sali p´alante empleando el ingenio. Han pasao mucha hambre, mucha injustisias y mucha cabroná pero le han sudao los guevo, se las han pasao por la punta der capullo. (pido discurpa a Anónimo si no le caen bien esta expresione)
Unos cuanto hijoputa, sin conoser siquiera Andalusía, se dejaron desir que los andaluses eran unos gandule, que solamente servían`para estar to er dia parmeando, cantando y bailando con una botella de vino y que el resto de españole tenían que trabajá pa que los andaluses vivieran sin currá.
Y estas hijoputá las pregonaban los que le desían maketo y charnego a los siento de mile de andaluses que tenían trabajando en su factoría, fábrica y tallere, que demostraron que un andalú tie cojone pa estar trabajando como un león sin importarle la duresa de la faena ni el jorná que resibe.
Cataluña, la Vascongás, Madri, Baleare, Valensia y en to lo sitio donde había trabajo allí se fueron los andaluses a currar, arguno se fue andando porque no tenía ni pa er billete del tren, con do cojone, y con la mano agrietá y los riñone hecho porvo por el manejo de la azá y el arao.
Ya quisiera yo haber visto a los catalane y vasco con una azá, de sol a sol, con la pierna enterrá hasta las roillas, clavando la herramienta en lo terrone de alante p´atrás y suando como un moro en el Sájara, o con una vara pegando lapos a la rama del olivo con vario graos bajo sero, tiniendo que dar los palo bailando para que no le salieran sabañone en los pinrrele.
Y tamién me hubiera gustao ver a las Arancha, la Begoña, la Mersé y las Monserrá como iban mi aguela, mi mare y mi mujé a la aseituna: con una arpargata de esparto, el refajo y una bata, y el pañuelo en la cabesa, incá de roillas en lo surco cogiendo aseituna entre lo terrone helaos. Y en esa posisión gatuna estaban desde que esclaresía hasta que anochesía.
La ocho provinsia andalusas tienen más hestárea de terreno laborá que nenguna otra región de España y la han labrao, sembrao y recolectao lo andaluses, no han tenío que vení de otra latitude a haserlo, san sobrao y san bastao ello solito.
Y las mina y cantera de Anndalusía han sio trabajá por andaluses, sin nesesiá de otras gentes, y lo mismo en la frota pesquera, la má grande de la Nasión, donde lo andaluses de la mar han demostrao tener los guevos como el caballo de Espartero.
Y si no que se lo digan a lo europeo. A toas las nasione de la Europa industriá llegaron andaluses y se los rifaban porque como trabajaores no lo había mejore: fiele, honrao, sacrificao, hasiendo el trabajo como naide y sin ser conflictivo. Lo haragane no emigran, se quean en su casa a dormitá, a verla vení y a tocarse lo cojone.
Cataluña llegó a ser la novena provinsia andalusa, había má de dos millone de andaluses trabajando en aquella hermosa tierra y ninguno fue tirao del trabajo por gandul; levantaron la industria y el comersio catalán y se lo han agradesío motejándolo con el apelativo de charnegos, y tres cuarto de lo mismo hisieron lo vascos, llamando maketos a los andaluse que, con sus suores, propisiaron que esa región fuera una de la má ricas de España.
A mi tierra le han sobrao y le han fartao arguna cosas desde que dejó de ser la despensa de España, que lo fue durante siglos. Le han fartao Universidade, Instituto y Escuela. Mientras en Cataluña, con menos de la mitá de territorio, tenía seis u ocho Universidade en Andalusía había do; mientras tenía Instituto suficiente, en Andalusía una désima parte de lo que presisaba, y mientras que en Cataluña un Maestro de escuela tenía 25 ó 30 alumnos en Andalusía tenía 50.

Señore Cuenca y Anónimo: A pesar de to lo pesare Andalusía sigue y seguirá siendo, la mejó tierra der mundo mundiá y mientra lo día sigan teniendo en mi tierra más hora que en otro territorio, seguiremo divirtiéndono derrochando alegría y guen humó, tomándonos un chato de fino con un prato de jamón de cualquier parte de Andalusía, que to quitan el sentío, o con uno boquerone frito, uno chanquete o uno langostino de la costa de Guerva. Y to eso despué de venir esriñonao der curro.
Y que viva la Pepa de Puerto Real y el Sipote de Archidona.