En Enero de 1.988 "Ganar el futuro" fue el lema elegido por el PSOE para su 31º Congreso Federal.
A 15 de enero de ese año no se sabía si los miembros de la dirección de UGT asistirían al congreso que se celebraría entre el 22 y 24 de ese mes.
Nicolás Redondo, (que ya en el año anterior -en 1987- renunció a su escaño para mostrar su desacuerdo con la política laboral y social del gobierno de Felipe González, tras votar en contra de los Presupuestos Generales del Estado para 1988) confirma su asistencia al congreso, pero no para dar un discurso a los delegados como saludo fraternal, como era habitual en los anteriores, en la clausura del mismo. Acompañado de los miembros de la ejecutiva de UGT intervendrá en la clausura dejando caer una bomba de relojería.
También Izquierda Socialista decidió, a última hora, acudir a este congreso tras la Asamblea realizada en los locales de UGT; en prolongadas discusiones se estuvo debatiendo si asistir al 31º Congreso para seguir trabajando en el partido, manteniendo a Izquierda Socialista como corriente dentro del PSOE y, con ello, una cierta incidencia en la opinión pública, o no acudir al Congreso por considerar insuficientes las garantías de actuación de las minorías. Además, si Izquierda Socialista no estaba en el Congreso, solo habría debate entre socialdemócratas y liberales, no entre socialdemócratas y socialista.
A este congreso, celebrado en el Palacio de Congresos de Madrid, acudieron en total unas 4.000 personas entre los 861 delegados, personalidades, periodistas y representantes de numerosas delegaciones nacionales y extranjeras, con un coste de 56.675.000 pesetas (más de 340.623 euros) de la época, hace más de 23 años.
Una de las curiosidades del congreso es que de los 861 delegados, 51 eran cargos públicos de designación directa y 617 cargos electos dentro de las listas o bajo las siglas del PSOE. En total el 71% de los delegados tenían, de forma directa o indirecta, su cargo público gracias a los dirigentes del partido; por ello los congresos realizados después de la vitoria electoral del partido en 1.982 han sido verdaderos paseos triunfales para las ejecutivas.
Con todo y con eso, este congreso ya no fue tan placentero porque era palpable el distanciamiento entre el sindicato y el partido. El congreso que se cerró con un discurso en el que Felipe Gonzalez dijo, dirigiéndose al Secretario General de la UGT:
«Nicolás, tú siempre tendrás una silla esperándote en la Comisión Ejecutiva del PSOE. Y lo digo no por obligación, sino por deseo».
Pero por el contrario Nicolás Redondo se dirigió al congreso diciendo:
«Este partido tendrá que reflexionar sobre si la política seguida hasta ahora ha beneficiado a los pobres o a los ricos».
intentando explicar la posición del sindicato ante la política practicada por el Gobierno.
El veredicto de Nicolás Redondo diciendo que:
«Hay un palpable divorcio entre el Gobierno socialista y las organizaciones obreras y eso es preocupante»
lo llevó a este sindicato, junto con Comisiones Obreras, a la primera huelga general de la reciente Historia de España, antes de que terminara ese año de 1988.
El divorcio entre el Gobierno socialista y las organizaciones obreras se había consumado y se repetiría en otras dos ocasiones posteriormente, las huelgas generales (durante gobiernos socialistas), en junio de 1992 y enero de 1994.
Actualmente el líder sindical ha mostrado su apoyo al partido Unión Progreso y Democracia, liderado por Rosa Díez, alejándose definitivamente del PSOE actual, diametralmente opuesto de ese PSOE Renovado del que le ofrecieron dirigir como Primer Secretario en el Congreso de Suresnes de 1974 y que rehusó a favor del sevillano Felipe González para que éste accediese al cargo.