Debo comenzar diciendo que a mi no me gusta llamar “La Roja” a la Selección Nacional de Fútbol que, por cierto, ganó merecidamente el título vistiendo de azul.
Ha sido la mayor explosión de alegría en toda España, sí, en toda España incluida Cataluña y el País vasco, que nos produjo el gol de Iniesta a la Selección de Holanda, la más guarra de todos los equipo nacionales a los que tuvimos que enfrentarnos, contrastando con la caballerosidad y limpieza en el juego de la Alemana.
Se puede decir que ha sido el Campeonato de los fallos garrafales de algunos porteros y de los malos, pésimo arbitrajes, entre los que debe figurar como el peor el del árbitro inglés del España-Holanda que debió sacar tarjeta roja a varios jugadores holandeses por su juego sucio y, en ocasiones, como la patada en el pecho a Xabi Alonso, de expulsión directa.

En todas las ciudades y pueblos de España hondearon las Banderas roja y gualda, no hubo nada más que ver las calles y plazas de Madrid, abarrotadas de un público, vistiendo y portando banderas con los colores nacionales, que no cejó, durante muchas horas, de gritar desaforadamente SOY ESPAÑOL, ESPAÑOL, ESPAÑOL. Según estimación de las Autoridades fueron casi dos millones y medio los hombres y mujeres, en su mayoría jóvenes, los que estuvieron desde las primeras horas del día hasta muy avanzada la madrugada del siguiente, procedentes de toda España, para ver y agradecer a los jugadores por su triunfo.
Y no solo en Madrid, sino Barcelona, Sevilla, Valencia, Vitoria, Pamplona, La Coruña, Málaga, Tenerife, Palma de Mallorca, Murcia se concentraron miles y miles de españoles para homenajear a nuestros jugadores y a su seleccionador. Estos muchachos han hecho más por el orgullo español, por la concordia entre los españoles, por la unidad de pensamiento que todos los políticos juntos.

En la mayoría de las Naciones del mundo se ha alabado a la Selección española como la mejor y se le rindió tributo de admiración. París, Londres, Roma, Berlín, Buenos Aires, Santiago de Chile, La Habana y muchas más celebraron la victoria de España. En Nueva York, el emblemático Empire State fue iluminado en su cúpula con los colores de la Bandera española. Un gesto que es de agradecer.
He leído que la Presidenta de la Comunidad de Madrid va a proponer que se les conceda la Medalla de Oro de la Comunidad, y que Móstoles va a nombrar Hijo Predilecto a Iker Casillas, su hijo más notable y admirado. Según me han informado otro tanto piensan hacer en Fuentealbilla, pueblo natal de Iniesta. Pero lo que yo propondría es que el Premio Príncipe de Asturias del Deporte le sea otorgado a estos muchachos por su notable y bella hazaña. Ganar un Campeonato del Mundo donde había Selecciones como Brasil, Alemania, Italia, Francia, Holanda, Portugal y otras solo lo consigue un equipo brillante por su juego, su calidad y su categoría profesional.
Y miren ustedes lo que se me acaba de ocurrir ¿Tendrá algo que ver la cocina española con el juego de los muchachos españoles? Pues porqué no, miren lo que se me ha ocurrido.
Don Vicente del Bosque (Salmantino) Chafaína, chichas y cochinillo.
San Iker Casillas, Torres y Reina (madrileños) Cocidito madrileño y torrijas.
Andrés Iniesta (Manchego) Gazpacho manchego, pisto y atascaburras.
David Villa (Asturiano) Fabada y pote.
Carlos Marchena, Ramos y Navas (Andaluces) Gazpacho andaluz, potaje y pescaito frito.
Valdés, Xavi Hernández, Puyol, Piqué, Busquets, Fábregas y Capdevila (Catalanes) Pan tomaca y botifarra.
Silva y Pedro (Canarios) Mojo picón y gofio.
Raúl Albiol (Valenciano) Paella, arroz caldoso y caldereta.
Sabi Alonso (Guipuzcoano) Bacalao a la vizcaina y al pil pil.
Javi Martínez (Navarro) Fritada de cordero con ajos tiernos y Cogollos.
Juan Mata (Burgalés) Lechazo de Burgos y chupetón a la sal.
Fernando Llorente ((Riojano) Sopa serrana, caldereta y cochinillo.
Arbeloa (Salmantino) Chafaina, chichas y cochinillo.
Ignoro lo que han comido nuestros jugadores en Sudáfrica, pero estoy seguro que los cocineros españoles les habrán guisado sus platos preferidos y, claro está, condimentados con aceite de mi tierra.
Pero disquisiciones aparte, de lo que si estoy seguro es que ha sido la furia, la garra, el tiki taka, la hermandad, la armonía y el buen fútbol lo que ha llevado a nuestra Selección a ser CAMPEONA DEL MUNDO.