Estuvo en gran parte comedido en cuanto a no lanzar criticas, pero algunos atisbos o conatos de discusión no podía faltar incluso en prefiestas (recortes-----información-----participación-----hacienda-----que no hacía oposición en lo de las fiestas porque son de los festeros).
Tiene mucha habilidad y capacidad Juan Luis Hernández (ducho en estos lances) para extraer de los temas aparentemente consabidos, incluso inocuos, visiones; puntos de vista que den juego para la tertulia.
«¡con dinero pero sin festeros no hay fiesta!
¡ sin dinero pero con festeros hay fiestas!»
Hace un llamamiento, es lo suyo, ensalza la ilusión del festero por encima de todo para lograr unas buenas fiestas.
Mejor que llamarlos recortes, es ajustes, no quiere entrar en debate (aunque replica algo) y hace notar que están otros invitados.
Todo gira en común acuerdo en que mientras el festero esté ahí , habrá fiestas
Recortes fue uno de los términos más repetidos. Yo también recorto y además corto ya deseando sensata y razonablemente unas fiestas felices para todos.
Cordial
Antefaz

Los cinco grandes de la banca (Banco Santander, BBVA, 'la Caixa', Caja Madrid y Banco Popular) lograron un beneficio conjunto de en los tres primeros meses del año de 4.233,9 millones de euros.
Por José María Redondo Tortosa.
Jaén, hermosa Jaén,
Hay otro par de pueblos que quienes no los conozcan no saben lo que se están perdiendo; entre los dos suman 97 monumentos catalogados, y se llaman Úbeda y Baeza. El primero tiene 43 y el segundo 54 monumentos. No hay en todo el globo terráqueo dos ciudades con más piedra labrada, y casi todas esas maravillas fueron construidas por un albaceteño: don Andrés de Vandelvira, por cierto, casado en el pueblo del tío Tobalico, donde edificó la monumental y maravillosa Iglesia de La Asunción.
Los extensos pinares, los enormes roquedales, los animales salvajes, las hermosas aves y el Guadalquivir en su nacimiento y en su primeriza andadura hasta el pantano del Tranco de Beas, son de ensueño. Hace ya muchos años que lo visité por primera vez y en un mirador, que lleva el nombre de Félix Rodríguez de la Fuente, desde el que se divisa el más maravilloso y majestuoso valle del planeta, teniendo delante de mis ojos una docena de águilas reales como dueñas y señoras de un cielo intensamente azul, me tuve que convencer que Dios existe.
